Tuesday, November 29, 2005

CONCHÍN, LA GRAN ANFITRIONA.





-¡Hola Xian! ¡¡Pasa, pasa!! ¿¿Como estás niña??-La señora Conchín me esperaba en el portal de su casa de pueblo en su Massalfassar arcaico, ataviada con su mejor batín, las pantuflas de Garfield y una toalla en la cabeza indicando su recién terminado baño.
-Muy bien señora Conchín, gracias!
-¿Como que señora Conchín? Te he dicho mil veces que me llames Conchín a secas!
-Muy bien, Conchín.
-Así me gusta; bueno, pasa bonita que hace un frío siberiano, estarás helada.-Al entrar en el recibidor mi visión se sintió saturada por el empapelado color pistacho de las paredes y por los miles de objetos en tonos dorados: la percha, el perchero, el espejo, la mesita, el paragüero...;

No era mi primera visita pero siempre me impactaba sobremanera el mal gusto con el que estaba decorado todo.
El salón (al igual que toda la casa) también estaba empapelado en color pistacho, y el olor a puchero lo envolvía todo, con el televisor chillando a un volumen desorbitado; el salón estaba presidido por el enorme sofá con funda de cuero, el cual al moverte sobre él, emitía sonidos poco agradables.
-¡Siéntate, siéntate! ¿Quieres tomar algo?-Fue quitándole volumen a la tertulia del corazón utilizando su manaza derecha para dominar el mando, mientras se frotaba la toalla con la otra mano, secando su pelo húmedo.
-No gracias, acabo de comer-Aunque en esa casa se comía muy bien, la anfitriona obligaba a devorar hasta la última migaja de la gigantesca ración, y además era cierto que ya había comido.
-¿Algo para beber? ¿Café, coconut, coca cola, ginebra?
-Un café, gracias.
-¿Lo quieres con un poco de leche como siempre?
-Sí, gracias.
-Hacía mucho que no nos veíamos-Se fue dirigiendo a la cocina y al hacerlo fue alzando la voz para seguir la conversación conmigo.-Se te ve muy bien.
-Gracias, a usted también se la ve estupenda.
-Chica, te he dicho que me hables de tú, que solo tengo 57 años.
-Disculpe,... digo, disculpa.
-Además, se supone que hay confianza, ¿recuerdas cuando te hospedaste aquí tres meses a tu llegada de China?-Se acercó al salón con su vaso repleto de cerveza alemana, apurándola a concienzudos tragos.
-Sí, claro.
-Perdona, no lo he dicho a modo de reproche, me agradó mucho tu estancia aquí, ya sabes que Paco no es muy hablador, y nuestra hija Paula está en la edad del pavo- Recuerdo las noches lésbicas con la ardiente e insaciable Paula.- y aunque ella y tú tenéis la misma edad, tú eres muy simpática y disfrutaba de tu estupenda compañía y de tu divertida conversación.
-A mí también me agradaba tu hospitalidad y tu cordialidad. Por cierto, ¿como está Paula?
-Muy bien, atacándome los nervios; ahora estará con sus amigas por el centro de valencia, tal vez llegue dentro de un par de horas, se fue a las 7:30h al instituto. -¿Y el señor Paco , en su trabajo en trafico, verdad? -Sí hija, dentro de la hora y media acaba,...-Se queda mirando detenidamente el ostentoso reloj de pared- Huy, no, pues solo falta una hora, ¡Ya son las cuatro de la tarde!, Niña, voy a darme prisa en vestirme que no quiero dar tiempo a ese muermo a llegar y que nos pille conversando; huy, el café; que ya estará casi. -A rápidas zancadas desapareció tras la puerta por la que se accedía a la cocina. Tras breves minutos de silencio roto tan solo por las paparruchadas en formato catódico regresó al salón la señora Conchín con una taza de café en una mano y su vaso de cerveza de contenido casi extinguido en la otra. -Tu café con un poco de leche y dos cucharadas de azúcar. -Que bien conoces mis gustos. -Chica, la convivencia, además, una mujer de verdad lo conoce todo de los que viven bajo su techo, y de todas las putitas que mi marido ha traído a casa tu has sido la que más educación y clase tenía.-Se me desencajaron los ojos, no pude creer lo que oyeron mis oídos. -Ghragm- balbuceé mientras vi una mirada de complicidad y de aceptación en la cara de la mujer. -Tranquila bonita, estaba al corriente de todo respecto a ti, una pobre niña a quien sus padres vendieron a proxenetas en la lejana China; se me deshizo el corazón, ojalá la insoportable de mi hija hubiese vivido lo que tú y no tuviese ese horroroso carácter de niña consentida, es que Paco le consiente todo. -Pe..., pe..., pero eso fue antes,... yo, yo ya no me prostituyo. -Ya lo se hija, trabajas en... ¿un pub? -Sí, y de guía turística. Pero...; ¿Usted sabía que yo había estado con su marido? -Claro Xian ¡Y no me hables de usted! Sé que con Paco has estado tú, y otras muchas chicas asiáticas de mala vida como tu amiga Xin Xon, por cierto, ¿cómo está la chiquilla?
-Bien, en París de vacaciones.-Como no tenga un poco de cuidado Xin, un día de estos se nos asfixia comiendo vergas francesas. -¡París! Que bonito, salúdala de mi parte cuando la veas. Bueno voy a ir cambiándome que si no haremos tarde a la iglesia.
-¿Iglesia? Usted,...digo, tu... ¡No me dijiste nada de ir a la iglesia!
-Bueno, es que yo siempre he sido muy devota de ir a misa, y como he discutido con mis ex-amigas feligresas pensé en ti para acompañarme a las misas parroquiales. -Pero, ...no se, a mí las iglesias..., ¡Es que soy budista! -Tranquila chica, si la mayoría del tiempo lo pasaremos charlando, además, el sacerdote es muy majo. Venga Xian! Hazlo por la tía Conchín!-Maldito chantaje emocional! -Está bien, te acompañaré, pero ves vistiéndote ya que Paco estará al caer. -Ven, vamos a mi habitación y seguimos hablando mientras me arreglo.-La sigo por la puerta de la derecha que conduce al pasillo y entramos en la habitación más grande de la casa, el dormitorio de matrimonio. Encendió la luz y se quitó la toalla de la cabeza dejando ver su ovalada cabecita cubierta por largas greñas teñidas de rubio platino. -Me has dicho que aparte de en un pub, también trabajas ¿de ...?- Enchufó el secador de pelo. -Guía turística, de hecho, hoy he podido quedar con usted..., contigo, porque tenía libre, aunque a las 21:00h tengo que estar en el CO-CHINO- Al acabar de pronunciar estas palabras se desprendió del batín, quedándose completamente desnuda... Piel naranja, varices, grasas, arrugas, flacidez, y entre todo esto destacaba su llamativo bello púbico, teñido del mismo tono rubio platino que lucía en la cabeza, ahí estaba ese bello desafiando a todo buen gusto y razonamiento estético posible, me quedé mirándolo como si fuese independiente del resto del cuerpo de Conchín, como si tuviese vida propia. -¿Te gusta? Me lo hicieron en una peluquería púbica, y de paso me tintaron el de la cabeza. -S...ssi-Dije sin poder apartar la vista de ese monte de venus que lanzaba destellos platinos. Gracias a Budha se cubrió con unas bragas-faja y pude dirijir la mirada a sus ojos verde aceituna. -¿Y el señor Paco que opina de ese tinte íntimo? -¿Paco? Ese ni se ha dado cuenta, hace años que ni me mira, para eso estáis las chinitas, a vosotras es a quien os mira, os toca, y os hace de todo. -Entonces llevas años sin practicar sexo... -Jajaja, bonita, no me hagas reír, no te creía tan ingenua, Paco tiene sus chinitas, pero yo disfruto con mis negritos, siempre con condón por supuesto. Pero hace años no tenía que pagar, cuando estaba con españoles, ¿O acaso creías que Paco es el verdadero padre de Paula?-La amplia sonrisa sarcástica de mi anfitriona iluminaba su ancha y redonda cara. -¡Oh! ¡Vaya!- Fue lo único que salió de mi boca.

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